Este año se cumple el centenario de la publicación de la primera edición de ‘Platero y yo’, de Juan Ramón Jiménez. Este libro, que inicialmente fue concebido para adultos, se ha convertido a lo largo de este siglo de vida en un referente de la literatura juvenil y en la obra más traducida de la literatura española tras ‘El Quijote’.
Juan Ramón Jiménez nació en 1881 en la localidad onubense de Moguer, donde pasó su infancia. Tras titularse como bachiller, se trasladó primero a Sevilla y, posteriormente, a Madrid. En la capital fue donde, a lo largo de unos siete años, escribió ‘Platero y yo’.
El libro se publicó en 1914 en Ediciones de la Lectura, dentro de una colección llamada Biblioteca de la Juventud. Esta primera edición constaba de 63 capítulos y se tituló ‘Elegía andaluza’. Tras la publicación, el poeta onubense mostró su disgusto por el título, la descuidada edición y las pobres ilustraciones.
De ahí que se realizara una segunda edición en 1917, en la editorial Calleja de Madrid –la de los famosos cuentos de Calleja–. En este caso se incluyeron los 138 capítulos de los que consta el libro. Tras manejar diversos títulos, como ‘Platero’, ‘Primer Platero’ o ‘Platero Mayor’, finalmente vio la luz como ‘Platero y yo’.
Tras el lanzamiento de la segunda edición, Juan Ramón Jiménez planificó aumentar el contenido del libro hasta los 190 capítulos e incluso realizar una segunda parte. De hecho, se conservan tres capítulos escritos en la década de los 20 y algunos apuntes con nombres de capítulos.
ARGUMENTO
Es difícil clasificar ‘Platero y yo’ dentro de un estilo literario. Tanto, que los propios especialistas no se ponen de acuerdo: unos lo califican como un libro de prosa poética y otros como novela poética.
El texto está protagonizado por un burrito, un poeta y la relación entre ambos. Casi todos los autores lo definen con las mismas palabras con que lo describió el propio Juan Ramón Jiménez en el capítulo inicial del libro: “Platero es pequeño, peludo, suave; tan blando por fuera, que se diría todo de algodón, que no lleva huesos. Solo los espejos de azabache de sus ojos son duros cual dos escarabajos de cristal negro. Lo dejo suelto y se va al prado y acaricia tibiamente, rozándolas apenas, las florecillas rosas, celestes y gualdas… Lo llamo dulcemente: ¿Platero?, y viene a mí con un trotecillo alegre, que parece que se ríe, en no sé qué cascabeleo ideal…”.
Como se ve en esta descripción, el lenguaje poético de Juan Ramón está presente desde la primera línea del texto. A través de los diferentes capítulos, el autor intenta explicar sus sensaciones y vivencias de infancia y juventud, así como sus opiniones sobre los aspectos de la vida, utilizando la metáfora y la comparación.
Según los estudios realizados sobre esta obra por la Fundación Zenobia y Juan Ramón Jiménez, ‘Platero y yo’ es un libro que cuenta con influencias de los simbolistas franceses y del poeta Rubén Darío. Pero, a pesar del influjo del poeta nicaragüense, no hay en el texto muchos ejemplos de modernismo al estilo que abanderaba Darío.
En cuanto al estilo, Juan Ramón utiliza la comparación y la metáfora para describir temas relacionados con el contacto del hombre con la naturaleza, la crítica social y la reivindicación del andalucismo. Esto último se ve en la utilización como escenario de su Moguer natal, en el que reivindica una identidad diferente a la castellana.
Juan Ramón utiliza este libro para plasmar los recuerdos de su infancia en Moguer. La ciudad onubense es descrita como un personaje más a lo largo de un año natural, por lo que el lector puede conocer las tradiciones y costumbres de su población, y, además, rápidamente sabrá las cosas que al poeta no le gustan de la sociedad del momento, como las corridas de toros, las procesiones o las aglomeraciones.
LIBRO PARA ADULTOS QUE SE RECOMIENDA A LOS NIÑOS
‘Platero y yo’ se publicó dentro de una colección de literatura juvenil, aunque Juan Ramón Jiménez siempre afirmó que él nunca escribiría para niños, sino para adultos.
Esta aparente contradicción entre la opinión del autor y la del editor fue resuelta por una afirmación de Eugenio D’Ors en la que dice que “los niños adorarán ‘Platero y yo’ porque no ha sido escrito con premeditación para ellos”.

Fuente: teinteresa.com  + info

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