Corría 1904 y el poeta español Juan Ramón Jiménez (que llegaría a alcanzar el Nobel literario en 1956) componía sentidos poemas de amor. Ya su fama de creador superaba fronteras. Un día recibió una carta, era desde Lima, una admiradora de ultramar que, con tierna delicadeza, le expresaba su admiración y le rogaba algunos libros imposibles de conseguir en su remota ciudad. El poeta, enamoradizo, se rindió de inmediato a la desconocida dama y se embarcó en una apasionada dinámica epistolar.

 

Fuente: El Comercio Peru Blogs + info enlace a la noticia

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