Platero y yo, el tiempo recobrado

Rocío Fernández Berrocal

La Isla de Siltolá, Sevilla, 2014.

En esta obra se propone una nueva mirada hacia la obra universal Platero y yo en el centenario de su edición a través de nueve ensayos que abordan diversos primas de acercamiento y lectura de la obra. Uno de ellos se anuncia desde el título con ecos de Proust: Platero y yo supone un “tiempo recobrado” para Juan Ramón Jiménez, el tiempo dorado de su infancia y adolescencia en su pueblo, Moguer.

            ¡Quién pudiera (…)

(…), vivir con el tiempo entero,

morir siendo el niñodiós en mi Moguer, este pueblo!

En la obra se aborda un tratamiento del tiempo y la memoria que enlaza con las corrientes literarias esenciales del siglo xx. JRJ y Proust exploran en la prosa nuevos caminos poéticos muy próximos abiertos al tiempo y la memoria, la ensoñación y el viaje mental para rememorar el tiempo «perdido» «recobrado» a partir de una vivencia, una sensación o un pensamiento, ráfagas en las que el tiempo y el espacio se funden en una prosa magistral plena de lirismo. La memoria permite rememorar algo que se amó, revivirlo y dotarlo de un nuevo tiempo, de una nueva vida, y es la palabra la que puede hacerlo aún más perdurable y traspasar lo fugaz del momento. Son los poetas los que fundan el reino de lo perdurable, “tiempo recobrado” para siempre (ese “vivir con el tiempo entero” del que hablaba Juan Ramón).  De ahí que JRJ definiera Platero y yo como “libro de recuerdos” y lo subtitulara “elejía andaluza”.

            Ordenaré mis actos para que el presente sea toda la vida y les parezca el recuerdo; para que el sereno porvenir les deje el pasado del tamaño de una violeta y de su color.

Tanto Platero y yo como Diario de un poeta reciencasado abrieron nuevos cauces de expresión en la literatura española. Profundizamos también en este estudio en cómo la prosa lírica de Platero y yo despliega las alas del pensamiento y el sentimiento y muestra un tratamiento poético del lenguaje deslumbrante, lleno de encanto y continuos hallazgos líricos. Se comentan asimismo los avatares de la primera edición de Platero y yo, que vio la luz debido a un distanciamiento temporal de JRJ con Zenobia, se reflexiona sobre el hondo y superior conocimiento de la existencia  humana que se muestra en la obra y la búsqueda del ideal que se ponen en conexión con El Quijote y sobre la poesía que se desprende de cada capítulo, la “poesía diaria” que JRJ observaba en Moguer con “el alma iluminada” en un éxtasis de plenitud donde el escritor siente la llamada de algo superior y trascendente y donde se manifiesta su deseo de hacer universal e “inmortal” a su pueblo natal. Profundizamos finalmente en la idea de que JRJ capta en la obra “el espíritu de la naturaleza”, que era para su maestro Giner de los Ríos, que tanto valoró e impulsó el libro (fue el regalo de la Navidad de 1914 a sus amigos), lo esencial de un poeta y de un hombre.

Escribe un comentario

comentarios

0 Me gustas
3470 Vistas

También te puede gustar

Los comentarios están cerrados.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies